lunes, 10 de septiembre de 2012
Valorar
Me despierto, institivamente abro mis ojos, me desperezo, estiro mis piernas, mis brazos, bostezo, me incorporo y mi cerebro comienza a guiarme los siguientes pasos a seguir, lo cotidiano, lo de todos los días, lo que ya desde hace mucho tiempo se hizo tan común en mi....
No me detengo a sentir ni a buscar los motivos por los cuales todo esto en mi funciona, se convirtió tan en costumbre así, que no puede ser de otra forma, por ende no tengo nada que agradecer.
Comienzo mi día y el todo empieza a encontrarse conmigo una y otra vez, la naturaleza, la gente, lo usualmente llamado rutina por tantos.
Desde hace un tiempo que empece a agradecer que al abrir mis ojos puedo ver! Que al desperezarme puedo moverme! Que mi cerebro funciona otro día más, lo que va a provocar que una vez más Yo misma pueda decidir que tipo de día quiero para mi!
Me siento una persona muy afortunada! Un día más tengo la excelente posibilidad de decidir si realmente quiero ser feliz!
Miro a mi alrededor y me veo rodeada de personas a las que amo, y aún más fortuna al verlos que están bien, saludables y que también hoy para ellos les fue dada la misma posibilidad que a mi, la decisión!
Me pregunto... Será que también éllos pueden sentir lo mismo?
Será que lograron aprender a valorar lo que tienen? No porque deba de ser así, sino porque de alguna manera Dios decide que hoy también van a tener esa posibilidad de estar así, sanos, libres, y con toda la gracia de decidir ser felices hoy tambien?
Ojalá que si, y si no lo fuera, Dios quiera que algún día despierten y puedan darse cuenta para lograr valorar hasta lo más diminuto que nos hace tan afortunados!! Amén.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)